"La gente debe poder practicar su religión, cualquiera que sea ésta", declaró un portavoz de la Royal Navy en el diaro The Sun. No obstante, a Crammer, técnico a bordo de una fragata que se halla actualmente en el golfo Pérsico, se le ha pedido "no hacer nada que pueda resultar muy chocante. Ello incluye prácticas como la de beber sangre de animales que acaban de ser decapitados".
Los satánicos, que son unos 400 en el Reino Unido, exaltan -entre otras cosas- el deseo físico, la indulgencia y el individualismo, al tiempo que denuncian la violencia.
AFP |
26/10/2004 |